CATÁLOGO INCOMPLETO Y PROVISORIO DE
DESLICES
QUE TODOS HEMOS COMETIDO ALGUNA VEZ
Casarnos sin fines de lucro, cultivar amistades sin fines
de lucro, tener actividades sin fines de lucro. Mirarnos al espejo, enojarnos
con las canas y pelearnos a muerte con el almanaque. Fingir que somos normales,
creer que somos normales, andar siempre apurados para cumplir con la agenda de
otros o pasarnos la mañana conversando con los árboles de la cuadra,
especialmente con el jacarandá que está en la esquina del bulevar.
Nacer en Montevideo, vivir en Montevideo.
ELLA, A VECES
Está viviendo al día, día tras día. Un día, otro día,
después otro día.
Ese lunes se levanta a las ocho, desayuna y se prepara un
mate. A las nueve decide vivir hasta las diez. A las diez barre el apartamento,
tiende la cama y pone ropa a lavar. A las once menos cuarto decide sobrevivir
hasta las once. A las once se siente agotada. A las once y cuarto toma tres
pastillas celestes. A las once y media resuelve subir hasta el piso catorce y
desde allí tirarse contra el pavimento de avenida Italia. A las doce mira el
reloj y aguanta hasta las doce y diez. Enciende el televisor y recorre los
treinta canales buscando una serie policial que aún no haya visto. A las doce y
cuarto toma unas gotitas de aloe diluidas en una taza de té. A las doce y media
se viste, se arregla un poco y va al supermercado a comprar algo de verdura y
de fruta. También le hace falta agua mineral.
NOSOTRAS…
Nosotras no vibramos al unísono. Nuestros relojes avanzan
a ritmos diferentes y nos cuesta mucho concentrarnos en el mismo lugar.
En este cuerpo, que a los efectos prácticos presenta un
perfil genético individual, convivimos mujeres de diversas edades y
temperamentos. Entre todas conformamos una personalidad altamente inestable,
siempre a punto de colapsar. Colisiones, implosiones, fusiones no exentas de
hostilidad, fluctuaciones, interferencias constructivas y destructivas,
expulsiones, expansiones y contracciones, todo es posible en este nuestro
caótico universo interior.
El nombre que figura en el pasaporte responde sólo a
razones operativas. Es la identidad civil que utilizamos para hacer trámites,
buscar empleo, pagar multas o divorciarnos.