martes, 6 de agosto de 2019

LA MISMA HISTORIA, OTRA VEZ


 



     Gastos generales a Caja. Mercado Papelero, Factura de Crédito Nº 145783. Trescientos veinte pesos, impuestos incluidos. Desglose del Iva. Combustible a Caja. Estación Capurro, Factura Nº 338546. Quinientos pesos. No lleva Iva. Mercaderías a Acreedores Varios. Tuilex, Factura Nº 47362. Dos mil cuatrocientos. ¿Descuentos? Ah, sí, siete por ciento. Borra la columna anterior y corrige el asiento. Se pone los lentes para ver mejor el número del siguiente comprobante. La última cifra parece un seis. O un ocho. ¿Lapiceras? En el estante debajo de la caja. Si no, junto a la calculadora. Tres y veinte. A las cuatro un descanso de treinta minutos.

………

     Tiene en sus manos un pasaporte de la unión europea. Sueña con irse a cualquier lugar del mundo. Juega con el globo terráqueo, lo hace girar sobre su eje y entrecierra los ojos. Haciendo trampa, elige un punto al azar. Roma.
     Retoma sus clases de italiano, cursos intensivos de conversación en un instituto vinculado a la embajada. Relee a Antonio Tabbuchi, frecuenta los titulares de La Repubblica, estudia la geografía de las diversas regiones.
     Quebrantos a Caja.
………

Intereses a Pérdidas. Junio siempre es un mes difícil, comenta Cecilia por tercera vez en lo que va de la tarde. No hay de qué preocuparse, todas las empresas tienen altibajos. ¿Quién va a pintar la casa con esta humedad?  Con lo que han vendido en la semana les alcanza para cubrir la cuenta del banco, pero sus magros sueldos tendrán que esperar. No importa, ella puede pedir auxilio a sus abuelos, Cecilia siempre tiene algo ahorrado. Es por unos días nomás, cuando llegue la primavera la economía se reactivará.
     La empresa fue una idea de Cecilia, y la mitad del dinero. Ella consiguió la otra mitad, un préstamo familiar a bajo interés. A ningún interés, en realidad. Y para ser sincera, no retornable. No necesariamente, al menos.
     Esto es sólo por un tiempo, piensa, hasta que decida qué es lo que en realidad quiere hacer. Viajar, sí. Pero más adelante. Por ahora, el proyecto es mantener la empresa, hacer un poco de dinero para después venderla y liberarse de las rutinas contables. Y entonces dedicarse, sí, a su verdadera vocación. Pero antes debe definir con mayor claridad cuál es su verdadera vocación.
     Le faltan dos exámenes para terminar su carrera, pero nunca se decide a darlos. A medida que pasa el tiempo, se siente cada vez más insegura. Antes de recibirse, quisiera probar algo distinto. Le gusta leer, le gustan los idiomas -menos el francés, claro-. También aprecia la música clásica. Practica violín durante unos meses con un profesor alcohólico y depresivo del que no tarda en enamorarse. Y en olvidar.
     ¿Traductorado? ¿Antropología? Prueba un año aquí, otro año allá. Vive de la pequeña empresa que no prospera, pero tampoco se funde. Una nave siempre a punto de naufragar. Gracias al empeño de Cecilia, devuelven una parte del préstamo; una cuota cada tanto, nadie las apremia. Bibliotecología, tal vez. Pero antes un curso intensivo de administración, para llevar los números. Su profundo conocimiento del latín medieval no le es muy útil a la hora de desglosar los impuestos. Cecilia asiste a un taller de decoración y arma las vidrieras con gracia, con elegancia incluso.

………

París. Parigi. Lutecia. Firenze. Londinium. Roma. Florencia. Londres. Roma.

………


Era sobresaliente, cuando niña. Las maestras la felicitaban, los profesores la elogiaban, todos la aplaudían.
A veces se pregunta cómo fue que las cosas pasaron de la forma en que pasaron. Cuándo fue que todo comenzó a derivar hacia donde derivó.
Gastos generales a Caja. Caja a Deudores Varios.
………


Le quedan dos exámenes para terminar la licenciatura. Y un trabajo monográfico sobre el latín en el dominio indoeuropeo. Pero hace un año el Claustro introdujo un nuevo plan de estudios y su situación podría haber variado. Va a la Facultad y consulta con el secretario adjunto. El sistema actual la perjudica en algunos aspectos, la beneficia en otros. Por ejemplo, ahora le sobran materias, como filología románica, pero debe hacer un curso de historia. Antigua, moderna, medieval, no importa. Podría atenerse al viejo plan, sí, claro, pero no hay profesores que puedan examinarla en las asignaturas que ya no se exigen. ¿Z? Se jubiló hace unos meses. X falleció, ¿no se había enterado?
El secretario adjunto es muy amable, la atiende con deferencia, con interés incluso. El currículo que tiene ante sus ojos es el de una alumna brillante. Lástima que no haya dado esas pruebas cuando hizo los cursos. Ella toma nota de las diversas alternativas que él le presenta, lo va a pensar y volverá. Sí, claro, sería una pena abandonar ahora. Mientras conversan, se siente algo incómoda porque no logra recordar, por más esfuerzos que hace, el nombre del Decano recientemente electo. Un apellido vasco, de eso está segura. Con erres y zetas. Se despide por fin del amable secretario adjunto y se dirige a la salida.
Atraviesa un interminable pasillo repleto de estudiantes que le parecen demasiado jóvenes, mientras busca inútilmente una cara conocida.

………


La empresa no prospera, tampoco se funde. Flota, navega un poco a la deriva, zozobra, escorada, sin terminar de naufragar. Cecilia arma las vidrieras, arregla los muestrarios, desarma las vidrieras, vuelve a arreglar los muestrarios, cambia los exhibidores de lugar, coloca pequeños adornos en sitios estratégicos. Además, negocia con los proveedores y regatea con los clientes.
Banco República, cheque Nº 415723. Ella lleva los números, con cierta laxitud. Sus arqueos de caja son algo erráticos, los saldos no siempre dan lo que tienen que dar. A veces sobra, a veces falta, nunca demasiado.
Quebrantos a Caja.

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La fermental conversación con el amable secretario adjunto ha decidido a la alumna brillante a graduarse de una vez por todas. Obtendrá su título, resuelve, aunque se trate de un título que, ya lo sabe, no es muy útil en el campo laboral. Y menos en su pequeña empresa de equipamientos para baño y cocina. Debería arriesgarse a dejar el país, piensa mientras envuelve para regalo una bonita jabonera con forma de pez arco iris. Podría irse a California –Patricia está en Berkeley-. O a Pennsylvania. Carmen le ha escrito que es hermoso el otoño en Philadelphia. Piensa en la posibilidad de tomarse unas semanas e ir a visitarla, pero antes debería terminar el cursillo de iluminación artística que acaba de empezar.
Acreedores Varios a Caja.
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Él era el novio de su mejor amiga. Ella se había puesto una solera blanca que realzaba sus hombros bronceados. Aún recuerda las luciérnagas titilando en la oscuridad. La Pedrera, una noche de verano.

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Deudores a Pérdidas.
Ella no siempre paga sus deudas. Hay deudas que aún no ha logrado pagar. No encuentra la moneda adecuada. Hasta los veinte años, era una promesa. Después, no sabe qué fue lo que pasó. Un pequeño desvío en el camino, una vacilación en un momento crucial, un tropiezo cuyas consecuencias comenzaron a ramificarse como un cáncer. Un error que derivó en metástasis.

………

            El abuelo la escucha. Para ser sincera, ella no está convencida de que él realmente la escuche. Está sentado en su sillón, la mira, parece prestar atención a sus palabras. Los dos saben que él va a decir que sí. Un pequeño préstamo adicional. Para contratar una administrativa que la suplante por unas horas en la empresa. Así ella podrá empezar un curso de Archivos Culturales que, por suerte, es gratis. Además, una amiga –Mónica Marins ¿te acordás?-  hizo ese mismo curso y poco después encontró un empleo maravilloso en Berlín. Y no hablaba el alemán tan bien como ella.
La palabra Berlín sonó como una campana. Berlín, Londres, Roma.

………
             

            Cecilia se ha cruzado con Claudia en el super y Claudia le ha comentado que tal vez, no es seguro aún, se decida por fin a cambiar la grifería de la cocina. Y que tal vez, sólo tal vez, pase el sábado por la mañana a comprarla. Cecilia ya cuenta el valor de esa grifería en los ingresos de la semana. Hace cuentas y más cuentas en su calculadora, mientras ella trata inútilmente de mantener encendida una varita de incienso. Si suman esa hipotética venta a la también hipotética cobranza de la cuenta vencida del Dr. Gómez, que prometió pasar entre jueves y viernes, podrían pagar la factura del teléfono con apenas cuatro días de atraso.

………

Normal, común y corriente, ubicada. Normal, como todo el mundo. Los sábados de noche, a bailar. A los lugares de moda, la música de moda, con los chicos de moda. Por esos años, su madre sueña verla casada con un estanciero. Su padre, con un contador. Ella se enamora del jardinero.
Incobrables a Pérdidas.
Él es de afuera, le dicen el pampa. A ella le gusta su piel oscura, curtida por el sol y por el frío. No van a los lugares de moda, adonde va todo el mundo. Se encuentran a escondidas en lugares sórdidos. Pensiones de la ciudad vieja, con las paredes descascaradas por la humedad y manchas de moho en el cielorraso. Les dice a sus padres que se queda a dormir en lo de Anna.

………


            Una amiga de Cecilia le comentó que... A ella le parece una historia más bien inverosímil, pero nunca se sabe... ¿con el ginecólogo, te dijo...? Y este mismo verano, en La Paloma. Cecilia se interrumpe y salta de su asiento para atender a un cliente que se demora en la entrada, mirando los muestrarios. En pocos minutos logra venderle un costoso artefacto para el baño, un juego de grifos dorados que simulan una pequeña fuente parisina. O versallesca. Made in China, claro. Cecilia acompaña a su cliente hasta la puerta, tratando de incrementar su venta con un lavatorio estilo grecorromano -también made in China- para colocar debajo del frondoso manantial doméstico que acaba de adquirir. Pero el hombre se muestra renuente. Otro día, tal vez.

………


Amarelo, branco, rosso. Podría terminar su licenciatura en alguna universidad de San Pablo. Y después, empezar un doctorado. Laranja, preto. Eso fue lo que hizo Alejandra y ella sabe, porque se lo contó Jazmín cuando se encontraron en el estreno de Las Troyanas, que Alejandra está muy contenta. Ahora trabaja en la Universidad Federal de Río de Janeiro y está enamorada de un carioca. Vermelho, cinza, azul. Tendría que averiguar, piensa, mientras trata de imprimir un anticipo del balance.

………

           
Fue una mañana de agosto, una mañana fría de un domingo de agosto, muchos años después, cuando comprendió. Estaba pasando el plumero por las molduras del cielorraso de su dormitorio, haciendo equilibrio sobre una destartalada butaca de patas desparejas, cuando comprendió. Entendió, se dio cuenta.
Ya era tarde.

sábado, 2 de marzo de 2019

RUTAS DE LA MEMORIA

 

-Noventa y pico. La última de su generación.  

Maite consulta el reloj y acelera para ganar tiempo. Mañana se toma el avión de regreso y todavía tiene que armar las valijas. Yo miro el cuentakilómetros y reprimo la tentación de comentar, por tercera vez, que la ruta siete es peligrosa y traicionera, además de angosta. Sobre todo para alguien como ella, acostumbrada a desplazarse por las autopistas del primer mundo.

- Hasta el viejo Chispa se fue…

Estamos volviendo de la frontera. Fuimos a ver a una de nuestras tías, en nombre de toda la familia. A pedirle autorización para vender esas cuadras de campo en las que ella ha vivido desde siempre. Un pedazo de tierra situado a cinco leguas del pueblo más cercano que, según los intrincados trámites sucesorios que los escribanos han estado analizando, no es enteramente suyo. De acuerdo a los papeles oficiales, pertenece a varias generaciones de parientes dispersos por todo el país.

Campo ganadero. Buen casco. Mangas de piedra. Aguadas naturales.  

Ya hemos armado el aviso para colgar en Internet. En realidad, en ningún momento Constancia nos contestó que sí, pero como tampoco dijo que no, Maite y yo decidimos interpretar que, en términos generales, estuvo de acuerdo con la propuesta de vender. O al menos, no presentó objeciones concretas.

Pasamos casi toda la tarde con ella, explicándole la situación. No fue un diálogo fácil. Por momentos nos observaba atentamente, con curiosidad, y por momentos se desentendía de nosotras, actuando como si no estuviéramos ahí. Demoraba varios minutos en contestar a nuestras preguntas, haciendo largas pausas entre una frase y otra. Cada tanto hacía comentarios que no tenían conexión con lo que estábamos hablando. Referencias a épocas lejanas y a gente que no conocíamos. Se dirigía a mí por el nombre de mi madre, que falleció hace más de veinte años, y la mayor parte del tiempo se mantuvo en silencio.

 Pero no creo que estuviera molesta con nosotras. Parecía más bien intrigada, o incluso divertida.

Maite vuelve a mirar el reloj y acelera más aún. Yo retomo uno de mis relatos.

- Unos cigarros enormes, de chala. Y en los últimos años, después de morir la China, le dio por tomar grapa, o caña, o lo que fuera.

A Maite le gustan las historias de familia. No es necesario que estén bien estructuradas, con principio, desarrollo y final. Pueden ser fragmentos, anécdotas, personajes raros, incluso frases sueltas, sacadas de su contexto original y que ella interpreta como quiere.

- Los Martínez se casaban con los Barrios y los Barrios con los Martínez. Al final, todos éramos primos.

Cuando se dirige a mí, Maite me dice tía, lo que no es del todo cierto ni del todo falso. Yo lo tomo como un apelativo cariñoso. Nunca me llevé bien con sus padres, que piensan que estoy arruinando su futuro y así se lo dicen a cualquiera que soporte escucharlos. Hicieron una importante inversión en la educación de su hija y están impacientes por cobrar los dividendos. Después de una adolescencia difícil y una veintena algo alocada, Maite se fue del país, seguramente para alejarse de ellos. Creo que le va más o menos bien -es inteligente y trabajadora, además de tener una buena formación- pero aún se resiste a echar raíces en un lugar concreto.

En este viaje al interior, todo resulta nuevo para ella. La voz ronca de Constancia ofreciéndonos una copita de licor, el olor a tabaco negro, la austeridad de los muebles, la ausencia de objetos innecesarios, la soledad a nuestro alrededor, el silencio. Maite no está acostumbrada al silencio, ni a las condiciones de vida en campaña.

¿Vida? Eso no es vida, me reprocha, es mera subsistencia. Durante los siguientes kilómetros repite frases como ésta, con mucha convicción. Cuando me arriesgo a sugerirle que tal vez, tal vez, a Constancia le guste vivir así, me mira con ojos espantados y me pregunta cómo puedo ser tan insensible.

Después de un largo mutismo me vuelve a explicar, como si yo no lo supiera, que ese lugar donde Constancia vive de forma tan sencilla -y subraya la palabra sencilla, supongo que para hacerme sentir culpable- es en realidad un campo de mucho valor, que se cotiza muy bien en el mercado. Con el dinero que le toque de la venta, nuestra tía podrá mudarse a la capital y pasar sus últimos años en una vivienda confortable. Con internet y aire acondicionado.

Yo no le contesto. Sigo mirando el cuentakilómetros hasta que ella suspira aparatosamente y baja un poco la velocidad. Recién entonces retomo uno de mis relatos.

            -Pasando las higueras que plantó el abuelo… Nadie se lo hubiera imaginado.

Cada vez que Maite se aferra al volante y aprieta el acelerador a fondo para pasar uno de esos larguísimos camiones con zorra que transportan madera o ganado, yo pienso que vamos a chocar de frente contra otro camión. O que nos vamos a incrustar en uno de los árboles que bordean la ruta. Que nunca vamos a llegar sanas y salvas a ningún lugar, que nuestros cuerpos van a quedar tirados durante horas a merced de las hormigas y de los caranchos.

Pero sigo hablando.

-Y entonces llegaron los italianos. Eran unas pocas familias y se instalaron por la zona de los molles. Fines del siglo diecinueve, creo.

Lentamente, los camiones van quedando atrás. Ya estamos cerca del puente y pronto voy a estar otra vez en mi casa, mi pequeño apartamento frente al parque. Después de horas de sacudidas, baches y curvas, añoro el retorno a la agradable rutina cotidiana. Una ducha relajante, una copa de vino, una novela.

Desde que volvió al país, Maite ha pasado muchas horas negociando con todos los viejos y jóvenes de la familia. Aunque su especialidad son los números, no es la codicia lo que la impulsa. Pienso que está intentando cerrar un capítulo, con la ilusión de poner orden en nuestro pasado y saldar esas deudas que todavía quedan pendientes. Cuentas claras. Pagar y cobrar lo que corresponde, ni más ni menos. Y cree que para eso alcanza con manejar un buen programa de contabilidad. Es obvio que está muy satisfecha con el resultado de sus gestiones, pero no sabe que cuando los escribanos revisen los papeles van a notar que aún, siempre, hay detalles sin resolver. Trámites inconclusos o impuestos atrasados para pagar. O alguien que se niega a firmar porque hace décadas que está peleado a muerte con otro alguien que también tiene que firmar.

- Casilda, la hermana mayor de Constancia, fue la primera de nosotros en casarse con uno de los Mastropiero.

Cuando esos pequeños, inofensivos e interminables secretos salgan a la luz, Maite ya estará de vuelta en el hemisferio norte. En su vida real, donde creo que trabaja en un banco, o para un banco. O contra un banco, nunca terminé de escuchar la historia completa. Y en algún momento tendré que avisarle que toda la operación ha vuelto a postergarse. A estancarse, indefinidamente. Que algunos escribanos renunciaron, derrotados por nuestras entreveradas líneas sucesorias, que este capítulo no está por cerrarse y que los papeles se traspapelaron, una vez más.


Nati



En posición decúbito dorsal, con rigidez generalizada… cicatrices previas de origen quirúrgico… los efectos personales a disposición del juzgado y las autoridades correspondientes… laceración de masa encefálica... impregnación de sustancia cerebral y piezas desprendidas de la dentadura… en posición decúbito dorsal y piezas desprendidas… equimosis en el párpado izquierdo y…  
- ¿Nati? ¿Con Gastón?
…equimosis en el párpado superior izquierdo… infiltración sanguínea periférica… esquirlas incrustadas en la cavidad craneal, diversos desgarros y un proyectil que describe una trayectoria de abajo hacia arriba… muestras orgánicas procedentes del cadáver en posición decúbito dorsal…
- Este sábado, en lo de Juanjo.
…piezas desprendidas en el fondo de la cavidad bucal y orificio en la superficie ósea de la bóveda craneal… una trayectoria sin desviaciones en sentido lateral, morfología elíptica con diámetro mayor oblicuo…
- Y de ahí nos vamos para un toque.
…sin desviaciones en sentido lateral, las autoridades correspondientes para los trámites ulteriores… por el juez instructor de la causa y quedan los restos a disposición…
Malena corta la llamada y deja el celular a un lado, para teclear con más comodidad. Imprime el informe y lo deja en la bandeja para que el médico forense lo firme. Después muerde otro pedazo de sándwich. Como llegó media hora tarde a trabajar, no va a tomarse la pausa para el almuerzo.
Sacude unas migas que han caído sobre el teclado y comienza a tipear la última autopsia de la mañana.

................


                   Todos los meses, al cobrar el sueldo, Nati paga las cuentas más importantes. Su parte del alquiler en primer lugar. Después las tarjetas de crédito, algunas en su totalidad y otras con el pago mínimo. Con el dinero restante hace un surtido en el supermercado y separa una cifra para los gastos de cada semana. Si no hay imprevistos, el sistema funciona.
                   El punto débil de su economía son los créditos. Revisa otra vez el listado de una de las tarjetas, donde se destaca la tercera cuota de un par de sandalias que ya no precisa. El verano está terminando, las sandalias se han roto y ella seguirá pagándolas hasta bien entrado el invierno.
                   Jabón neutro, gel demaquillante, algodón hidrófilo, una esponja vegetal. Da por terminada la lista de las compras y la pega contra la puerta de la heladera, utilizando un imán con la propaganda de una pizzería.
                   Después empieza a dar vueltas por el apartamento, cambiando cosas de lugar. A duras penas logra resistir la tentación de meterse en la cama y dormir durante el resto del día. Se viste de cualquier manera y se dispone a salir a la calle a cumplir con su agenda. Pidió el día libre en el trabajo para hacerse la mamografía anual de control y tiene cita en la clínica a las doce en punto.
                   Antes de salir se mira al espejo y se observa a sí misma con los ojos de su madre. Está un poco despeinada y tiene aspecto de haber dormido mal un par de noches. Se pone lentes negros para ocultar las ojeras y se va.

...        

                   Martín ha dicho no a las drogas y al alcohol.
                   También le ha dicho no a la tecnología, a los celulares, a la globalización, a las redes sociales, a los libros, a los psiquiatras, a los antidepresivos, a la sociedad, a los estudios, a las grasas transaturadas, al agujero en la capa de ozono, a la religión y a las ideologías.
                   Desde la muerte de su madre, toda su persona se ha convertido en un gigantesco no.
                   Duerme durante el día y por la noche escucha música. No se corta el pelo ni las uñas. Rara vez se baña.
                   Apenas come.
…………
                  
... la policía forzó el ingreso alertada por los vecinos... por ahora no se descarta el móvil del robo… la occisa, que vivía sola en su finca de la calle Abayubá...
            - A eso de las diez, en lo de Nacho.
            ...así lo confirma la autopsia practicada por el médico forense...
            - Empanadas con vino tinto.
            ...en avanzado estado de descomposición...
            - No te olvides de avisarle a Florencia.
            ... sexagenaria arrollada por un camión en la intersección de Agraciada y Tapes...           
            - Con Maxi dejé, sí, hace como un mes.
            ...inquietos por el fuerte olor a gas, los vecinos...
           - Se volvió a Tacuarembó, a vivir con la madre. ¿Gastón? No sé... ¿Te parece?
            ... el cuerpo mutilado cuya identidad aún se desconoce...
            - Es Malena, que siempre escucha el informativo de las nueve. Está saliendo con uno de los periodistas.
            ... trasladada al nosocomio de dicha localidad dejó de existir en las primeras horas de la tarde...
            - Uno de policiales.
            ... reclusa fugada la noche anterior del establecimiento carcelario...
            - Si te parece, lo puedo invitar.
            ... no se encontraron joyas ni objetos de valor...
            - Una solera fucsia y sandalias doradas.
            ...denunciada por su concubino, la mujer de iniciales E.M. fue procesada hoy por el juez penal de séptimo turno...
            - A eso de las diez, diez y media.
            ...indocumentada, sin domicilio fijo, en avanzado estado de descomposición...
           
………..
                  

Aliviada por el resultado del test de embarazo, Nati decide llamar a Diego. Cuando está a punto de hacerlo se arrepiente y busca el número de Gastón. Antes de pulsar vuelve a arrepentirse y así permanece un rato, paseando por su lista de contactos sin lograr determinar con quién quiere comunicarse. Finalmente guarda el celular en la cartera, sale a la calle y se toma un taxi.
            Cada seis meses, Nati se enamora para siempre. Cuando unas semanas después la pasión se desvanece, cae en un pozo de tristeza del que sólo emerge al volver a enamorarse.
            Estos vaivenes la han llevado a la conclusión de que aún no ha conocido al hombre indicado. En ningún momento de su vida se le ha ocurrido pensar que una relación puede construirse.
A ella le enseñaron que la felicidad se encontraba.

.........

                   Este niño necesita una imagen paterna, dijo desde el principio la psicóloga del colegio. Lo mismo dijeron la maestra, la directora, la profesora de natación, la psicomotricista, la fonoaudióloga y la dentista. Esto se repitió, con ligeras variantes, durante unos catorce años.
                   Martín fue expulsado del liceo cuando su madre estaba transitando el primer tratamiento de quimioterapia. No hubo una relación de causa efecto entre estos dos hechos, sólo coincidieron en el tiempo. Tampoco fue una expulsión formal, las autoridades se limitaron a comunicar amablemente que no podían volver a inscribirlo.
                   La situación de Martín en el sistema educativo nunca fue estable. La mayoría de los problemas radicaba en su actitud, le resultaba difícil no dormirse en clase.               

.........         

                   $ 20 el primer día, $ 21 el segundo, $ 22 el tercero, y así sucesivamente. Según la página Web que Nati ha estado consultando, si logra mantener ese patrón de conducta durante seis meses podrá ahorrar una suma de dinero considerable.
                   ...un paquete de galletitas de arroz, dos lamparitas de luz...
                   Si tiene constancia. Uno de los principales factores para lograr un ahorro importante es la constancia. Eso está claro.
                   ...duraznos en almíbar, chocolatines de menta...
                   Se pueden hacer variantes con el mismo esquema. Por ejemplo, empezar con $ 200, seguir con $ 199, después con $ 198 y así hasta llegar a cero.
                   ...esmalte de uñas...
                   En definitiva, la frecuencia y el monto los elige cada uno.
                   Sigue paseando por las góndolas del supermercado, sin encontrar lo que vino a buscar. En un impulso devuelve el esmalte, pensando que ya tiene cinco o seis frascos de distintos colores, todos a medio usar.
                   Otra opción es separar un porcentaje del sueldo en el momento de cobrar y guardarlo en una alcancía, resistiendo a las múltiples tentaciones de gastarlo.
                   ...aceitunas, dos latas de cerveza...
                   Si aplica cualquiera de estos sistemas durante unas semanas, seguramente podrá ahorrar el dinero suficiente para comprarse el vestido color turquesa con escote plisado que vio en la vidriera de Cherry's.

………

                   Amarelo, branco, rosso.
                   Podría terminar su licenciatura en alguna universidad de San Pablo. Y después, empezar el doctorado.
                   Laranja, preto.
                   Eso fue lo que hizo Camila y ella sabe, porque se lo contó Nati cuando se encontraron en la cola de la oficina de catastro, que Camila está muy contenta. Ahora trabaja en una empresa en Río de Janeiro y está enamorada de un carioca.
                   Vermelho, cinza, azul.
                   Tendría que averiguar un poco más, piensa Florencia, mientras imprime un listado de acreedores.

.........

                   Primer domingo de octubre, diez y media de la mañana, rambla O'Higgins.
                   Martín se registra en la mesa de entrada y retira el chip que controla el tiempo de los corredores. Después comienza el proceso de estiramiento, ejercitando los músculos de las piernas y practicando trotes cortos.
                   El mar está calmo y sopla un aire fresco. Cuando suena la largada, a las once en punto, Martín comienza a correr al ritmo planificado, evitando el error de apurarse demasiado al principio. Está ubicado en un lugar intermedio entre los casi cuatro mil participantes, para no estorbar a los más veloces ni verse obligado a esquivar a los más lentos.
                   El recorrido es circular. Salen hacia el este bordeando la costa, en algún cruce giran a la izquierda y vuelven al punto de partida por la avenida de las Américas. Para Martín, los primeros kilómetros y los últimos son los más fáciles. El desafío está en resistir cuando ya se ha perdido el ímpetu inicial y aún no se divisa el destino.
                   Martín está comenzando a superar el duelo por la muerte de su madre. Ha entrenado en forma regular durante unos meses, aprendiendo a respetar sus tiempos de descanso y de recuperación. También está empezando a entender la importancia de mantener un ritmo constante, evitando las intermitencias y los excesos. Disciplina, paciencia y perseverancia.
                        A los dos kilómetros y medio recoge una botellita de agua en un puesto de hidratación. Bebe sorbos pequeños, en forma pausada. Se acerca uno de los tramos más difíciles, la subida al puente.
                   En una maratón, ser el primero en llegar a la meta no significa ganar. Y a Martín no le interesan las medallas, su única consigna es resistir. Resistir el cansancio, el viento en contra, el calor, el dolor en los tobillos y en los muslos. La tentación de abandonar.
                   En los momentos más duros se concentra en la respiración. Honda, regular y rítmica. Los brazos relajados, los codos ligeramente separados del cuerpo, las manos flojas. Paso fuerte pero controlado.
                   Aunque corre solo, conoce de vista a otros participantes. Una chica de pelo largo le sonrió mientras hacían el precalentamiento. Bebe otro sorbo de agua y la busca con la mirada.

.........

                   Nati se mueve con rapidez, pero avanza con lentitud. Hace muchas cosas a la vez, todo el tiempo. Cada dos o tres meses cambia de empleo y de orientación religiosa. Pasea un entusiasmo inagotable por varias facultades, salvando exámenes y aprobando cursos de diferentes carreras. En su corta vida ya ha sido sucesivamente budista, gestáltica, romántica, ácrata y minimalista. Estudia varios idiomas en forma intermitente, sin terminar de aprender ninguno.
Cuando ese jueves de marzo suena el despertador, a las siete y cuarto, la rutina diaria de Nati vuelve a comenzar. Se levanta con un esfuerzo sobrehumano y se arrastra hasta el baño. Se mete en la ducha y deja correr el agua tibia sobre su piel hasta que se agota el calefón. A través de una nube de vapor contempla su cuerpo en el espejo. Su último tatuaje, una tarántula que emerge del ombligo, parece devolverle la mirada.
Envuelta en una toalla vuelve al dormitorio, dejando un charco de agua en el baño y una hilera de huellas húmedas en el parquet. Abre de par en par las puertas del ropero y se queda pensando. Al final comienza a revolver cajones, buscando una blusa o un pantalón que todavía no haya estrenado.
                   Ya vestida, comienza a prepararse el desayuno. Una fruta y dos cucharaditas de avena diluidas en agua.
                   Mientras mordisquea sin ganas unos gajos de pomelo, recibe un mensaje. Lo lee y deja el celular a un lado, sin contestar. No puede aceptar la invitación de Nicolás porque aún está enamorada de Gastón. Gastón está enamorado de Florencia y Florencia no se enamora de nadie. Nunca.
                   Tiene diez minutos para llegar a la parada del ómnibus. Se pinta los labios con un rojo marsala que hace juego con el color de su cartera, se pone un pañuelo alrededor del cuello y varios colgantes.
                   Antes de salir, se planta frente al espejo y trata de mirarse a sí misma con sus propios ojos.

…………

                   …una línea horizontal para cada nombre o denominación social, marcándose las distintas secciones o actos que interesen, solicitar y obtener información indicando en el mismo formulario (primer columna) la cédula de identidad de las personas físicas o el RUC de las personas jurídicas.
-¿Y Gastón no te gusta?
                   Esta información es complementaria de la que se solicita por nombres o denominaciones sociales y se referirá exclusivamente a documentación registrada a partir del día 14 de mayo de este año, incluye datos de protocolización y consta en su reverso de las instrucciones para su correcta utilización. Sección Interdicciones: se debe optar entre R (sólo Reinscripciones)
                   -… con Nati rompió, me enteré ayer… 
                   o IR (Inscripciones y Reinscripciones) marcando una X en la columna correspondiente. Actos con vigencia quinquenal (demandas de petición de herencia o de investigación de filiación; acciones paulianas que tengan por objeto enajenaciones de todo o parte de universalidades jurídicas, etc.) resultan de la información que sobre el causante se solicite en la sección Universalidades en la columna "cesión der.her."
                   -Me contó Lucila.
                   …no inserte en este espacio otro tipo de documento, sedes registrales departamentales o locales en los demás departamentos que acceden en forma remota al, resultará una letra que responde a la codificación de la sede registral donde fue oportunamente inscripto…
                   -… y ahora está saliendo con alguien de psicología…
                   … a cada inscripción original le seguirán sus respectivas marginales (si las tuviere) ordenadas cronológicamente…. campos en blanco en el índice informático que incluye datos de protocolización
                   -…ah, bueno, tanto no sé…

viernes, 1 de marzo de 2019

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ENTRE LOS ESCOMBROS DEL VERANO QUEDÓ UNA BICICLETA AZUL

 

            También un raspón en la rodilla, un grillo que pisé sin querer, mis primos que me enseñaron a silbar y a escupir, una casa que terminó formando parte de un trámite sucesorio -muy civilizado, aclaremos-, el verbo acampar en el jardín, la mecedora de la abuela, una tetera de nácar, esponjas y coral. Los bikinis que cada año eran más diminutos, las manos de un muchacho que temblaban al acariciarme, las pinochas en el pelo y en la ropa, mis primos menores que amenazaban con contarle todo a mi madre, mi madre tendida en la hamaca hojeando una revista de modas. Comadrejas trepándose a los pinos, una lechuza mágica, mi hermana tirada en el césped molestando a los cascarudos que no molestaban a nadie. Cuerpos bronceados y luciérnagas en la oscuridad, anillos de compromiso eterno hechos con pedacitos de cuerda, mi mejor amiga que se convierte en árbol, su piel se agrieta y se vuelve corteza y sus lágrimas resina. El viento del mar, las despedidas para siempre, el regreso a Montevideo y el invierno que no terminaba nunca. 



jueves, 17 de enero de 2019

Sobre Teoría Literaria





Claudia Pérez, Microlecturas de literatura lesbiana desde el Río de la Plata. Biblioteca Plural, CSIC, Universidad de la República, 2018.
(El texto que sigue a continuación fue leído en la presentación del libro, realizada en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República)
Como no soy especialista en teoría literaria, en ninguna de sus múltiples vertientes, mi acercamiento a este libro es desde el lugar de una lectora. Este lugar de lectora no especializada tiene ciertos límites, sobre todo en lo que respecta al alcance y la precisión de mis reflexiones, pero también, como contrapartida, me otorga cierta libertad de movimiento que a los especialistas en general les resulta más difícil o más costoso permitirse. La principal de estas libertades es la de equivocarme. La de desviarme, sin mayores consecuencias, de lecturas o interpretaciones que otros receptores de estos textos puedan considerar más certeras, más sofisticadas, o más productivas.
Por otra parte, la modalidad crítica de Claudia permite, avala y hasta induce a asumir una actitud exploratoria a la hora de recorrer estas páginas. A vivir la experiencia de leer como una aventura. Es la de Claudia una escritura que propone sin imponer, sugiere y problematiza. Abre interrogantes y plantea cuestiones, eludiendo la tentación de señalar soluciones. En este libro se exploran caminos a veces divergentes entre sí, se buscan intersecciones o afinidades y se problematizan las diversas respuestas posibles. Esta forma abierta de crítica, o esta forma de crítica abierta, valora la diversidad más que la dicotomía, aprecia el espacio indeterminado, la frontera, más que los términos de una oposición binaria. Es la puesta en marcha de un proceso que invita al lector a participar y a involucrarse, a reformular y reescribir,  actuando como un receptor productivo.
La selección de escritores que se analizan cubre un espectro amplio, tanto desde el punto de vista histórico como geográfico. Cristina Peri Rossi, Marguerite Yourcenar, Marcel Proust, Sylvia Molloy, Nancy Bacelo, Safo. Entre otros.
En la introducción, que es muy breve, se aclara el propósito del libro, anunciado desde el título. Evidenciar los signos de una escritura de impronta lesbiana. Estudiar, a través de casos puntuales, cómo las mujeres cantan o narran su amor por otras mujeres. Qué estrategias discursivas utilizan, cómo se apropian de códigos pertenecientes al discurso erótico tradicional y los emplean de manera creativa, desde qué lugares hablan, cómo enturbian los límites entre las categorías heredadas, asumiendo a veces un yo escritural masculino y a partir de qué procedimientos van construyendo su propio objeto del deseo. Para explorar estos temas, Claudia toma determinadas prácticas discursivas y las analiza en profundidad. De ahí el uso del término microlecturas. Una lupa se detiene en una palabra, o en una frase, y la analiza exhaustivamente, enfocándola desde diversos campos teóricos. No para reducir la polisemia del texto, sino para disfrutarla. No para simplificar, sino para enriquecer. A través del análisis de una temática, o del tratamiento del yo lírico o narrativo, se buscan rasgos “reconocibles, identificables y visibilizantes de lo encubierto”. Los textos seleccionados son aquellos que se separan o “diverten” del canon, dando cuenta de posiciones homoeróticas.
En el prólogo al libro Crayencour, Hadrianus, la tesis de Claudia Pérez sobre Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, Roger Mirza ha señalado algunas características de la escritura de Claudia que están presentes también en estas microlecturas. Cito algunas de esas características mencionadas por Mirza: “fina sensibilidad literaria, abundante bibliografía, gran solvencia teórica, sutileza”.
            Un primer acercamiento deja en evidencia que estas lecturas eluden cualquier intento de simplificación. Cada palabra y cada frase abren diversas posibilidades de análisis, inician múltiples caminos, senderos mejor dicho, ya que éste es el término elegido por la autora. Es un proceso recurrente, porque esos senderos laterales se siguen abriendo. Y prefiero no decir que se bifurcan, ya que el término bifurcarse contiene en sí mismo una concepción y un origen binarios. Un lector no especializado en esta disciplina, como es mi caso, tal vez no pueda transitar todos esos senderos posibles. Lo que podemos hacer esos lectores es efectuar a su vez una microlectura parcial, localizada, de las microlecturas de Claudia. Detener el fluir del texto y posicionarnos en una grieta, en un pliegue, sin la pretensión de alcanzar una visión global.
            Cuando Cristina Peri Rossi publica, en el año 1971, el libro de poemas Evohé, el campo literario rioplatense no estaba muy atento a las cuestiones de género. En Evohé y otros libros posteriores, encontramos a una mujer que canta su amor por otra mujer. En la construcción de la mujer amada como objeto del deseo, la escritora utiliza, a su manera, códigos pertenecientes al discurso amoroso tradicional. Peri Rossi, escribiendo desde la otredad, constituye un desafío permanente a los intentos que podamos hacer por clasificarla. En sus libros, los límites entre categorías se enturbian y se confunden. Elude una clasificación fácil, no resulta posible encasillarla y lo que parece más productivo en su caso es una mirada desde la teoría “queer”. Sin olvidar la tensión subyacente a la propia frase “teoría queer”, como señala Claudia en trabajos anteriores. Una suerte de oxímoron cuyos dos términos parecen apuntar en direcciones diferentes, ya que mientras el término teoría induce a buscar paradigmas, el término queer tiende a eludirlos.
Como ya dije antes, no es el propósito de este libro responder preguntas o zanjar cuestiones. Por el contrario, una de las estrategias utilizadas consiste en el uso frecuente de la interrogación.  Se interpela a los autores, a los textos y también, de alguna manera, a los lectores. De este capítulo en particular, lo que a mí me queda son preguntas. Elijo algunas de ellas: ¿Hacia dónde conduce la salida del closet? ¿Hacia otro closet? ¿Hacia otros estantes del mismo closet? ¿Hacia otros estantes de otro closet? ¿Acaso se ha salido del clóset para gestar otro o para desplazar su función hacia otra región? En este fluir de interrogantes que nunca cesan, Cristina Peri Rossi se perfila como una eterna extranjera, una eterna exiliada. 
En un libro más reciente, del 2012, Habitaciones privadas, se explora la inclusión del silencio en la escritura. El silencio como estrategia de invisibilización de la otredad. Y se analizan las posibilidades que tiene la crítica literaria de ejercer una acción de sabotaje, de exponer las estrategias de naturalización presentes en ciertas obras. La autora se interroga y nos interroga acerca de si determinadas prácticas de discriminación se han superado o sólo se han desplazado, saliendo de los discursos oficiales pero permaneciendo en conductas sociales internalizadas por los sujetos.
            Con Marguerite Yourcenar la lupa se detiene en otra práctica escritural, tendiendo un puente desde el Río de la Plata al compararla con textos de la poeta uruguaya Nancy Bacelo. Se trataría en estos casos de autoras mujeres que al hablar asumen un yo masculino, un yo virilizante, que hablan desde posiciones de autoridad y poder y cuyos relatos se apropian de códigos pertenecientes a la tradición literaria hegemónica. Un emperador romano que habla a través de una mujer, una mujer que habla a través del emperador. Un estilo aseverativo, contundente, sentencioso.
También tienen su lugar las traducciones que hizo Yourcenar de poetas griegos. En un eje temporal que comienza en la poesía de Safo para llegar hasta textos de la escritora argentina Sylvia Molloy, recorremos la tradición literaria del amor entre mujeres.
Claudia vuelve a apelar aquí a una mirada queer, que le permite recorrer textos canónicos sin caer en sistemas de recepción ya cristalizados.
            Marcel Proust, últimos fragmentos de El tiempo recobrado. La lectura de Claudia se detiene en las reflexiones del autor sobre el monstruo, los “seres monstruosos”. A partir de estas palabras, Claudia trabaja en torno a lo excluido, lo no visible, lo monstruoso que yace solapadamente dentro de la norma, “lo siniestro freudiano escondido en el significado”. Nos recuerda, como en un espejo, la mirada furtiva del narrador proustiano, que en volúmenes anteriores, en su juventud, observaba a escondidas, como desde el ojo de una cerradura, escenas ocultas, prohibidas, excluidas por las convenciones sociales de su época. Desplazándose desde lo invisible, la mirada poética en el tiempo recobrado observa lo que está naturalizado, y lo experimenta como nuevo y extraño.
            En un viaje por el tiempo, llegamos en el último capítulo a una película reciente sobre Isabel Primera de Inglaterra. Encontramos la transcripción de un diálogo entre la reina y Walter Raleigh. Navegante, aventurero, explorador, pirata para algunos, que también transitó, nos informa Claudia, por la escritura.
Después de haber reflexionado sobre el tiempo en el capítulo dedicado a Proust, en esta escena la mirada se aproxima al lugar, el topos. Partiendo de la utopía de Tomás Moro, se nos conduce por diversos planos históricos y líneas de pensamiento, en párrafos de gran densidad crítica y teórica, para llegar a las nociones de heterotopía, eutopía y distopía y preguntarse, finalmente, si es posible una lesbotopía, una patria lésbica. Si la salida del closet a la tierra prometida puede concretarse y qué consecuencias conlleva. Cuando la reina, anclada en su trono, dialoga con el explorador, le pregunta ¿Somos nosotros los que descubrimos ese nuevo mundo o él nos descubre a nosotros?
Si Peri Rossi se define, se siente siempre extranjera, también lo hace Marguerite Yourcenar. Extranjeras y peregrinas explorando un mundo que también las redescubre a ellas.
La escritura de Claudia Pérez no se define en la linealidad, no transita caminos rectos, sino que se abre y se despliega generando incertidumbres. Nos lleva en diversas direcciones y nos deja en el umbral de posibles respuestas.
También es una práctica crítica que elude las generalizaciones para enfocarse en temas puntuales. Que plantea dudas e inquietudes y que se sostiene en las tensiones.
  

Nota: Texto leído en la presentación del libro, realizada en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.